SIEMPRE

domingo, 29 de noviembre de 2009

UNHEIMLICH, LO MONSTRUOSO.

DE CUANDO SURGIERON LOS CUERVOS.


LA CASI VIDA DE PORFIRIO. Jadeíta






LA CASI VIDA DE PORFIRIO. Jadeíta.

Porfirio ya no recordaba cuándo fue la última vez que había sido él mismo al completo, sin dobleces ni ambages, vivía en el mundo de la indefinición, se había acostumbrado a ser pero sin ser realmente, a sentir pero sin sentir completamente, a desear pero sin una convicción absoluta. Vivía en el mundo del casi casi, no recordaba cuándo ni por qué descubrió que el mundo del casi casi era su verdadero mundo, un mundo ideal para un SS como se llamaba él a sí mismo. Porfirio se levantaba por la mañana y en un acto casi reflejo comenzaba a pensar en las sistuaciones casi casi que había vivido el día anterior. Gustaba de ir a los grandes almacenes y coger diferentes productos acercándoselos a la bolsa como si fuera a robarlos, algunas veces la adrenalina había alcanzado tal nivel que en un acto de heroísmo había conseguido acercarse al guardia de seguridad y había representado su papel de falso hurtador con la descarga energética que le producía el saberse mirado y observado. Por supuesto, todo aquello no dejaba de ser un mero papel teatral porque nunca se le pasó por la cabeza el ser un ladrón de verdad, el completar el acto le hubiera sacado de su mundo del casi casi para pasar al mundo del ser real, total ,completo, y él , recordemos, era sólo un ser a medias.

En cuanto al sexo, Porfirio había encontrado en el casi casi su verdadera erótica del placer, no pensaba que aquello pudiera ser una parafilia simplemente lo consideraba un complemento, el aderezo más apropiado para su yo SS al que él tanto apreciaba. En la oficina donde pasaba las horas intentando trabajar había encontrado en sus compañeras el vehículo ideal para dar rienda suelta a ese ser a medias, había descubierto que entre la realidad y la ficción había un mundo a medio camino, y era el mundo del fetichismo, el mundo mágico de la transformación a través del símbolo. Porfirio era fetichista, llevaba siempre colgado o en su bolsillo una piedra de jade cuyo significado real sólo él conocía. Éste sí era su verdadero juego de ser a medias, aunque en un principio así no lo percibiera porque el fetiche se había convertido para él en su piedra angular, en su tótem sacrificial, el placer que le proporcionaba le hacía sentirse casi casi completo.

El poder de la piedra era sólo conocido por él los demás podían mirarla, tocarla acariciarla sin saber el verdadero alcance mágico que dicho mineral poseía cuando comenzaba el ritual de la autosatisfacción, la erótica del placer onanístico, por otra parte, la única erótica verdadera a la que podía aspirar ; Porfirio tenía pánico a las mujeres, las consideraba seres maléficos siempre con intenciones subterráneas capaces de succionarle, subyugarle hasta acabar con su más pura esencia.

Lo que en principio parecía ser un simplemente juego, un mero desahogo sin más, se convirtió en su única y verdadera sexualidad, cuando sacaba el jade ante sus compañeras éstas se veían atraídas por la piedra, la cogían, la acariciaban sentía su tacto suave y pulido.Era perfecto nadie relacionaría los dos componentes principales del jade: la jadeíta, la nefrita y la serpentina, como las verdaderas cualidades mágicas del tótem tan apreciado. La piedra metamórfica cumplía su función, le hacía sentirse superior, poderoso, como una sacerdotisa que custodia el verdadero poder de creación y transformación de su ídolo maléfico.

Para ciertas ocasiones especiales, aquellas en las que la víctima del engaño era merecedora de un trato algo más especial, quizá por haber desarrollado en él una mayor atracción o por sentirse poderosa y animalmente inclinado hacia ella, sacaba un jade labrado; la piedra, entonces, adquiría forma, la metamorfosis llevaba incluida la simbiosis y el tótem reflejaba ya no sólo su falo sino el elemento complementario, el que le daba verdadero sentido, poder y vida. En esas ocasiones Porfirio sacaba su joya, un jade que representaba una zorra comiendo las uvas. La zorra que abriría sus puertas, las puertas del placer supremo y le haría alcanzar, en la soledad de su miserable vida agónica, un ápice de goce supremo que él consideraba celestial.

En una ocasión, no consiguiendo alcanzar el umbral de placer buscado e intuyendo que las puertas de lo que él consideraba el cielo no iban a ser suficientes para calmar su deseo, logró ser casi casi un amante, trasladó al ámbito amoroso el juego que tanta emoción le producía en los grandes almacenes; el convertirse en casi casi amante era una situación de superexcitación paralela a cuando simulaba los intentos de robo delante de los guardias jurados, era bordear la línea de la realidad, pasar del casi casi le veo una teta , al casi casi podría correrme con ella.

Porfirio ,no en vano, sabía que tenía que cambiar, aquella erótica del ser a medias le estaba estrangulando, sentía añoranza y dolor por el vacío que había dejado en él aquellos años en que fue capaz de sentirse un ser completo y pleno, hacía ya ¡tanto tiempo de eso¡, que apenas podía recordarlo, quedaban huellas indelebles de la satisfacción de sentirse completo y real y no podía vislumbrar, nada más que a partir de recuerdos quizá inventados, cuál había sido la causa, el tránsito hacia este nuevo tipo de existencia donde el goce y agonía iban unidos, vida y muerte, eros y thanatos estaban presentes en su existencia de forma indeleble como el acíbar a la derrota, o el sufrimiento a la muerte; había comenzado a sentirse cansado, hastiado y buscaba desesperadamente un refugio donde poder encontrarse, al fin, de nuevo, donde poder mirarse al espejo y no ver únicamente un fantoche di legno, una máscara histriónica a la que sólo le queda entrar en los años de la vejez, sino ver a la persona que¡ por fin¡ le queda por vivir el resto de su vida en completa armonía con su cuerpo y sus sentimientos…Y así, en un estado de angustia, pena y amarga aflicción ,Porfirio, una buena mañana, armándose de valor y de un arrojo desesperado se dijo: “Esto tiene que cambiar…”

PEPA Roble

viernes, 27 de noviembre de 2009

Foux Du FaFa

Entre psicoanálisis y psicoanálisis, aquí llega Ludivina con su dosis de frivolidad. Cuanto más absurdo es todo, más sentido le encuentro. El absurdo nunca decepciona

domingo, 22 de noviembre de 2009

HUMILDAD, SABER PEDIR UN FAVOR

Dentro de las habilidades sociales, de lo que llamaríamos inteligencia emocional se encuentra la capacidad para poder pedir un favor.

Las personas que están exentas de esta capacidad no es que sean autosuficientes en todas sus gestiones sino que presentan un incacipacitación social básica para la relación con el Otro. Cuando alguien pide un favor es porque es consciente de una falta y porque ha reconocido en el Otro la posibilidad de subsanarla. Por eso en el intercambio de favores quedan ambos actuantes, el que pide y el que dona, satisfechos plenamente, uno como agradecimiento a una actitud desinteresada, recordemos el favor implica altruismo, desinterés para ser un auténtico favor; y el otro queda pleno por el reconocimiento que se ha hecho de su persona, ya sea a nivel personal o a nivel profesional.

Hay que recordar que en esta incapacidad para pedir un favor subyace un grave problema de base que es un orgullo desmesurado bien sea por un carácter narcisista o bien sea porque es un individuo de estructura obsesiva incapaz de aceptar la falta y por lo tanto incapaz de soportar el deseo, aunque ese deseo sea esencia intrínseca de la vida y de la felicidad. Este cercenar la falta les obliga a no reconocer el deseo y por tanto a no pedir un favor y también como consecuencia de ello a no dar las gracias cuando se les ha ayudado.

Quien no sabe dar no sabe recibir.
Quien no pide no dona.
Quien no soporta la falta niega su deseo.
Quien no sabe reconocer su deseo se comporta como un ser alienado.
Quien se comporta como un ser alienado se percibe atrapado y sin salida.
Quien se encuentra atrapado y sin salida generará un mundo paralelo donde satisfacer sus goces, placeres triste del autoerotismo.
Quien construye un mundo aparte se encontrará en SOLARIS(Stanislaw Lem) donde no sabe muy bien si vive, si sueña o si muere.



Sólo el olvido es sagrado... Y para poner una nota humor y uniendo lo sagrado con lo profano para todas estas personas ,dignas de lástima ciertamente, pondré como si de un conjuro se tratase una oración al Arcangel San Miguel para pedir favores, sin que nadie se sienta ofendido dentro de su credo :r

"Glorísimo San Miguel excelso Ángel que gozas de la plenitud y de la visión de Dios, acuérdate de que bno se ha oído decir que no alcance tu favor quien a ti se acerca en sus tribulaciones. Confío en ti, espero en ti y te pido que seas mi intérprete para con Dios nuestro señor a fin de obtner esta gracia que con toda mi alma te pido. Amén."

PEPA Roble