"Al ser humano se le ha hecho lo imposible para que elija.Para que tome partido, para que acepte a priori, para que rechace a priori,para que deje de mirar,para que deje de existir, delante de una cosa que simplemente habría podido amar" Manchas en el silencio, Samuel Becket
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viernes, 17 de abril de 2009
HIT THE ROAD, JACK
¿Cuánto dura una tormenta?
Dura el instante de un beso,
la eternidad de una muerte,
la inexactitud de una vida,
el segundo de un rayo,
los cien años de un siglo,
o la futilidad de un resplandor.
El tiempo siempre nos engaña,
codiciosos cuerpos,
siempre en busca de luz y calor.
PEPA Roble
lunes, 13 de abril de 2009
SALOMÉ

Beardsley
ARA VOTIVA
Como Ara votiva podría
clavarme en tu cruz
profanar el cuerpo y
dar de comer a los perros
podría ofrecer mi sangre
como prebenda y repudiar
lisonjas,
podría serpentear socarrando
el vientre, desollando el útero
gemir, aullar, y después escupir
berridos heridos de fiera salvaje,
podría, yo sé que podría abrir
el directorio matriz y arrancar
tu imagen,
sobre bandeja de plata estampar
mi ira envuelta en harapos
y lentamente dejarme
consumir por el viento
en perpetua contrición.
Sino que , ¿ acaso vales tú esta paganía ?
¿ acaso mereces tal aflicción ?
¿ acaso lo vales, acemilero ?
PEPA Roble
lunes, 23 de marzo de 2009
PROGRAMAS ALIMENTICIOS
Beethoven, a pesar de su admiración por Schiller, ha sido un traductor desobediente de la ‘Oda de la Alegría’ ; puesto que la escogió voluntariamente, suprimió palabras, trastornó el orden de los versos, hasta la recompuso según su inspiración, a la manera de quien construye obras propias sobre el formato de las antiguas. Manía pedagógica.
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La belleza sería la instancia que hace posible educar simultáneamente la facultad sensible y la facultad racional ya que las contiene a ambas. De aquí que la cultura pueda considerarse como «estética» en tanto fundamenta y asegura la acción recíproca de los dos impulsos. (Carta XIII, p.211, §2). Ahora bien, el principio por el cual la belleza puede "actuar" es el «impulso de juego» (Spieltrieb) que engloba a los otros dos impulsos en un movimiento dialéctico suprimiendolos y conservandolos a la vez: "El impulso de juego (...) en la misma medida en que arrebate a las sensaciones y a las emociones su influencia dinámica, las hará armonizar con las ideas de la razón, y en la misma medida en que prive a las leyes de la razón de su coacción moral, las reconciliará con los intereses de los sentidos." (Carta XIV, p.229, §6).
La acción recíproca de los dos impulsos realiza la idea de humanidad no alienada por separaciones esquizofrénicas, y, por tanto, la idea del cumplimiento pleno de la determinación del carácter humano; en palabras de Schiller: "La razón exije por motivos transcendentales que haya una comunión del impulso formal con el material, esto es, que exista un impulso de juego, porque sólo la unidad de la realidad con la forma, de la contingencia con la necesidad, de la pasividad con la libertad, completa el concepto de humanidad." (Carta XV, p.233, § 4).
La educación estética y el "impulso del juego"
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La belleza sería la instancia que hace posible educar simultáneamente la facultad sensible y la facultad racional ya que las contiene a ambas. De aquí que la cultura pueda considerarse como «estética» en tanto fundamenta y asegura la acción recíproca de los dos impulsos. (Carta XIII, p.211, §2). Ahora bien, el principio por el cual la belleza puede "actuar" es el «impulso de juego» (Spieltrieb) que engloba a los otros dos impulsos en un movimiento dialéctico suprimiendolos y conservandolos a la vez: "El impulso de juego (...) en la misma medida en que arrebate a las sensaciones y a las emociones su influencia dinámica, las hará armonizar con las ideas de la razón, y en la misma medida en que prive a las leyes de la razón de su coacción moral, las reconciliará con los intereses de los sentidos." (Carta XIV, p.229, §6).
La acción recíproca de los dos impulsos realiza la idea de humanidad no alienada por separaciones esquizofrénicas, y, por tanto, la idea del cumplimiento pleno de la determinación del carácter humano; en palabras de Schiller: "La razón exije por motivos transcendentales que haya una comunión del impulso formal con el material, esto es, que exista un impulso de juego, porque sólo la unidad de la realidad con la forma, de la contingencia con la necesidad, de la pasividad con la libertad, completa el concepto de humanidad." (Carta XV, p.233, § 4).
La educación estética y el "impulso del juego"
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