SIEMPRE

domingo, 6 de diciembre de 2009

ENTRE MOSCAS Y PALOMAS




ENTRE MOSCAS Y PALOMAS

Las moscas son calvas, esto, que es algo sabido por todos, no deja por ello de ser curioso. Hay moscas de varios tamaños, esto es también algo conocido, pero ¿ qué relación tienen las moscas y las palomas? La paloma, ese bicho que ha sido subido a la categoría de símbolo y que se ha convertido en la peste a exterminar en muchas ciudades, ratas aladas y con diarrea permanente, en esto han acabado las pobres palomas. Las palomas tienen pelo y las moscas son calvas, las palomas son diarreicas y...¿ las moscas? Difícil es determinar cuál es la consistencia fecal de la mosca habría que desarrollar un programa I+D (Injury + Damage) para averiguar hasta qué punto la dieta deglutida últimamente por la mosca afecta a su tránsito intestinal. Pero teniendo en cuenta la tendencia mutua que ambos presentan hacia los alimentos defecados es cuanto menos curioso pensar ¿ porqué las Palomas no se han quedado calvas? ¿O, por qué a la mosca no le ha salido pelo? Está claro que debe haber un factor determinante que sea el culpable de tan injusta diferenciación. De momento, una cosa queda clara, ambas especies entrarían dentro de la denominación despectiva de Bicho ¡ Biiiiiiiiiiiishhhhho¡ Quizá más la paloma, sí, sí, sí, definitivamente mucho más la paloma y eso es debido a su tamaño, de gran tamaño, talla super, para ser bicho; es mucho más difícil de ignorar que a la pobre mosca en caso de convertirse en una paloma cojonera.

Habrá que esperar a los últimos estudios científicos para resolver tal enigma propio de misterios sin resolver, mientras tanto los sufridores habitantes de las ciudades tendremos que seguir soportando las epidemias de moscas calvas – fáciles de exterminar con los potentes insecticidas- y las perores, las epidemias de palomas velludas, en ese caso ¿ los botes de insecticidas deberían ser propocionarles a su tamaño? Lo pregunto para comprar un Cherokee ranchera, uno de esos que poseen los humildes ciudadanos de las poblaciones élite de Pozuelo, no para pasearme como un pavo delante de los demás, sino para poder cargar las bombonas de insecticida necesario en caso de la que plaga de paloma cojonera llegue a ser crítica.

Esto último me lleva a una nueva reflexión, ¿ se verán los ciudadanos de Pozuelo tan afectados por la mosca y la paloma cojonera como los urbanitas? ¿O seremos solamente los de las ciudades los que habremos de soportar tal cruz?

Bisssshos, bisssssshos, bishhhhhhhhos.

PEPA Roble

domingo, 29 de noviembre de 2009

UNHEIMLICH, LO MONSTRUOSO.

DE CUANDO SURGIERON LOS CUERVOS.


LA CASI VIDA DE PORFIRIO. Jadeíta






LA CASI VIDA DE PORFIRIO. Jadeíta.

Porfirio ya no recordaba cuándo fue la última vez que había sido él mismo al completo, sin dobleces ni ambages, vivía en el mundo de la indefinición, se había acostumbrado a ser pero sin ser realmente, a sentir pero sin sentir completamente, a desear pero sin una convicción absoluta. Vivía en el mundo del casi casi, no recordaba cuándo ni por qué descubrió que el mundo del casi casi era su verdadero mundo, un mundo ideal para un SS como se llamaba él a sí mismo. Porfirio se levantaba por la mañana y en un acto casi reflejo comenzaba a pensar en las sistuaciones casi casi que había vivido el día anterior. Gustaba de ir a los grandes almacenes y coger diferentes productos acercándoselos a la bolsa como si fuera a robarlos, algunas veces la adrenalina había alcanzado tal nivel que en un acto de heroísmo había conseguido acercarse al guardia de seguridad y había representado su papel de falso hurtador con la descarga energética que le producía el saberse mirado y observado. Por supuesto, todo aquello no dejaba de ser un mero papel teatral porque nunca se le pasó por la cabeza el ser un ladrón de verdad, el completar el acto le hubiera sacado de su mundo del casi casi para pasar al mundo del ser real, total ,completo, y él , recordemos, era sólo un ser a medias.

En cuanto al sexo, Porfirio había encontrado en el casi casi su verdadera erótica del placer, no pensaba que aquello pudiera ser una parafilia simplemente lo consideraba un complemento, el aderezo más apropiado para su yo SS al que él tanto apreciaba. En la oficina donde pasaba las horas intentando trabajar había encontrado en sus compañeras el vehículo ideal para dar rienda suelta a ese ser a medias, había descubierto que entre la realidad y la ficción había un mundo a medio camino, y era el mundo del fetichismo, el mundo mágico de la transformación a través del símbolo. Porfirio era fetichista, llevaba siempre colgado o en su bolsillo una piedra de jade cuyo significado real sólo él conocía. Éste sí era su verdadero juego de ser a medias, aunque en un principio así no lo percibiera porque el fetiche se había convertido para él en su piedra angular, en su tótem sacrificial, el placer que le proporcionaba le hacía sentirse casi casi completo.

El poder de la piedra era sólo conocido por él los demás podían mirarla, tocarla acariciarla sin saber el verdadero alcance mágico que dicho mineral poseía cuando comenzaba el ritual de la autosatisfacción, la erótica del placer onanístico, por otra parte, la única erótica verdadera a la que podía aspirar ; Porfirio tenía pánico a las mujeres, las consideraba seres maléficos siempre con intenciones subterráneas capaces de succionarle, subyugarle hasta acabar con su más pura esencia.

Lo que en principio parecía ser un simplemente juego, un mero desahogo sin más, se convirtió en su única y verdadera sexualidad, cuando sacaba el jade ante sus compañeras éstas se veían atraídas por la piedra, la cogían, la acariciaban sentía su tacto suave y pulido.Era perfecto nadie relacionaría los dos componentes principales del jade: la jadeíta, la nefrita y la serpentina, como las verdaderas cualidades mágicas del tótem tan apreciado. La piedra metamórfica cumplía su función, le hacía sentirse superior, poderoso, como una sacerdotisa que custodia el verdadero poder de creación y transformación de su ídolo maléfico.

Para ciertas ocasiones especiales, aquellas en las que la víctima del engaño era merecedora de un trato algo más especial, quizá por haber desarrollado en él una mayor atracción o por sentirse poderosa y animalmente inclinado hacia ella, sacaba un jade labrado; la piedra, entonces, adquiría forma, la metamorfosis llevaba incluida la simbiosis y el tótem reflejaba ya no sólo su falo sino el elemento complementario, el que le daba verdadero sentido, poder y vida. En esas ocasiones Porfirio sacaba su joya, un jade que representaba una zorra comiendo las uvas. La zorra que abriría sus puertas, las puertas del placer supremo y le haría alcanzar, en la soledad de su miserable vida agónica, un ápice de goce supremo que él consideraba celestial.

En una ocasión, no consiguiendo alcanzar el umbral de placer buscado e intuyendo que las puertas de lo que él consideraba el cielo no iban a ser suficientes para calmar su deseo, logró ser casi casi un amante, trasladó al ámbito amoroso el juego que tanta emoción le producía en los grandes almacenes; el convertirse en casi casi amante era una situación de superexcitación paralela a cuando simulaba los intentos de robo delante de los guardias jurados, era bordear la línea de la realidad, pasar del casi casi le veo una teta , al casi casi podría correrme con ella.

Porfirio ,no en vano, sabía que tenía que cambiar, aquella erótica del ser a medias le estaba estrangulando, sentía añoranza y dolor por el vacío que había dejado en él aquellos años en que fue capaz de sentirse un ser completo y pleno, hacía ya ¡tanto tiempo de eso¡, que apenas podía recordarlo, quedaban huellas indelebles de la satisfacción de sentirse completo y real y no podía vislumbrar, nada más que a partir de recuerdos quizá inventados, cuál había sido la causa, el tránsito hacia este nuevo tipo de existencia donde el goce y agonía iban unidos, vida y muerte, eros y thanatos estaban presentes en su existencia de forma indeleble como el acíbar a la derrota, o el sufrimiento a la muerte; había comenzado a sentirse cansado, hastiado y buscaba desesperadamente un refugio donde poder encontrarse, al fin, de nuevo, donde poder mirarse al espejo y no ver únicamente un fantoche di legno, una máscara histriónica a la que sólo le queda entrar en los años de la vejez, sino ver a la persona que¡ por fin¡ le queda por vivir el resto de su vida en completa armonía con su cuerpo y sus sentimientos…Y así, en un estado de angustia, pena y amarga aflicción ,Porfirio, una buena mañana, armándose de valor y de un arrojo desesperado se dijo: “Esto tiene que cambiar…”

PEPA Roble

viernes, 27 de noviembre de 2009

Foux Du FaFa

Entre psicoanálisis y psicoanálisis, aquí llega Ludivina con su dosis de frivolidad. Cuanto más absurdo es todo, más sentido le encuentro. El absurdo nunca decepciona

domingo, 22 de noviembre de 2009

HUMILDAD, SABER PEDIR UN FAVOR

Dentro de las habilidades sociales, de lo que llamaríamos inteligencia emocional se encuentra la capacidad para poder pedir un favor.

Las personas que están exentas de esta capacidad no es que sean autosuficientes en todas sus gestiones sino que presentan un incacipacitación social básica para la relación con el Otro. Cuando alguien pide un favor es porque es consciente de una falta y porque ha reconocido en el Otro la posibilidad de subsanarla. Por eso en el intercambio de favores quedan ambos actuantes, el que pide y el que dona, satisfechos plenamente, uno como agradecimiento a una actitud desinteresada, recordemos el favor implica altruismo, desinterés para ser un auténtico favor; y el otro queda pleno por el reconocimiento que se ha hecho de su persona, ya sea a nivel personal o a nivel profesional.

Hay que recordar que en esta incapacidad para pedir un favor subyace un grave problema de base que es un orgullo desmesurado bien sea por un carácter narcisista o bien sea porque es un individuo de estructura obsesiva incapaz de aceptar la falta y por lo tanto incapaz de soportar el deseo, aunque ese deseo sea esencia intrínseca de la vida y de la felicidad. Este cercenar la falta les obliga a no reconocer el deseo y por tanto a no pedir un favor y también como consecuencia de ello a no dar las gracias cuando se les ha ayudado.

Quien no sabe dar no sabe recibir.
Quien no pide no dona.
Quien no soporta la falta niega su deseo.
Quien no sabe reconocer su deseo se comporta como un ser alienado.
Quien se comporta como un ser alienado se percibe atrapado y sin salida.
Quien se encuentra atrapado y sin salida generará un mundo paralelo donde satisfacer sus goces, placeres triste del autoerotismo.
Quien construye un mundo aparte se encontrará en SOLARIS(Stanislaw Lem) donde no sabe muy bien si vive, si sueña o si muere.



Sólo el olvido es sagrado... Y para poner una nota humor y uniendo lo sagrado con lo profano para todas estas personas ,dignas de lástima ciertamente, pondré como si de un conjuro se tratase una oración al Arcangel San Miguel para pedir favores, sin que nadie se sienta ofendido dentro de su credo :r

"Glorísimo San Miguel excelso Ángel que gozas de la plenitud y de la visión de Dios, acuérdate de que bno se ha oído decir que no alcance tu favor quien a ti se acerca en sus tribulaciones. Confío en ti, espero en ti y te pido que seas mi intérprete para con Dios nuestro señor a fin de obtner esta gracia que con toda mi alma te pido. Amén."

PEPA Roble

lunes, 19 de octubre de 2009

BELLEZAS DE LA INFANCIA





BERLANGA DE DUERO




El palacio de Frías en Berlanga de Duero.

Los Duques de Frías, responsables del desmantelamiento de media docena de pequeñas iglesias románicas para construir una grandiosa colegiata (que aun siendo "como para una capital de reino" quedo en la mitad de lo proyectado) y, a la sombra del castillo de Berlanga, un magnifico palacio que contaba con uno de los mejores jardines de Europa y que tras el asalto de las tropas francesas quedo reducido a un campo de cardos rodeado de imponentes ruinas.

En el gran escudo de la fachada figuran las armas de Tobar y una frase tomada del libro bíblico de los Proverbios que traducida dice : "La casa será edificada en sabiduría y se mantendrá en prudencia".

De frente al palacio se encuentra la plazoleta del Mercado dedicada a Fray Tomás de Berlanga, primer obispo de Panamá y dscubridor de las islas Galápagos

viernes, 16 de octubre de 2009

MUERTECITOS,Liddell

MUERTECITOS

FUGA XI

Papá nos quería mucho. Aunque era un hombre seco y reservado. Recuerdo cuando jugábamos a los muertos; si mamá no estaba en casa él nos mandaba tendernos en la cama y simular que éramos niños muertos.

Mi hermano y yo nos partíamos de risa, nos movíamos y abríamos los ojos, hasta que papá se enfadaba y por el tono de su voz sabíamos que iba en serio, entonces nos quedábamos quietos y él nos contemplaba. Luego nos traía chucherías y nos pedía silencio.

Recuerdo que el juego se fue complicando. Cuando mamá trabajaba papá compraba flores y nos hacía vestir con traje y corbata. Instalaba cirios encendidos y nos colocaba algodones en las fosas nasales y una venda desde la parte inferior de la barbilla hasta la parte alta de la cabeza. Así rodeados de flores y con las manos en el pecho decía que éramos unos muertecitos muy lindos.

Es verdad que abusábamos de él, pues cuanto más raro era el juego más costosos eran los regalos exigidos, pero él cumplió siempre. Cuando se acababa el juego componíamos ramos con las flores y se los regalábamos a mamá. Se ponía tan contenta....


Si se soñó o fue narrado es irrelevante .

LOGARRITMO,Hipnopompo el osado durmiente.

martes, 13 de octubre de 2009

QUIEN LO PROBÓ LO SABE

Desmayarse

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso:

no hallar fuera del bien centro y reposo, 5
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso:

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave, 10
olvidar el provecho, amar el daño:

creer que el cielo en un infierno cabe;
dar la vida y el alma a un desengaño,
¡esto es amor! quien lo probó lo sabe

Lope de Vega.

sábado, 3 de octubre de 2009

Flight of the Conchords - Business Time

Es tiempo de negociar. Las acciones están al alza o a la baja, depende del día, dela ño, de la semana y de la hora. El amor es una fuerte apuesta. Hasta los brokers más temerarios no arriesgan sin una buena información o una corazonada.
Si decides apostar, comprar acciones, sabes que quizá tus ganancias sean efímeras, dos minutos en el paraíso o toda la vida en el purgatorio.
¡oh, sí, that yes!

viernes, 2 de octubre de 2009

EL PROCESO DE KAFKA




Un ejemplo destacado de una obra de arte escrita en lenguaje simbólico es The Trial ( El proceso ), de Kafka. Como sucede con muchos sueños, los hecho presentados son, cada cual por separado, concretos y reales: no obstante el conjunto es imposible y fantástico[...]
La novela se inicia con una frase en cierto modo impresionante, sorprendente: ” Alguien debe haber estado contanto mentiras sobre Joseph K., porque sin haber hecho nada malo un buen día lo detuvieron.”[...] Ser detenido puede significar ser puesto en custodia por agentes de policía, y estar detenido puede significar hallarse paralizado en el crecimiento y desarrollo. El relato manifiesto emplea la palabra “detenido” en el primer sentido. Pero su significado simbólico debe ser entendido en el segundo.

El protagonista de la novela era un hombre de “orientación receptiva”. Todos sus esfuerzos se orientaban hacia el deseo de recibir: nunca de dar o producir. Dependía de otros para que no alimentaran, lo cuidaran y lo protegieran. Seguía siendo un niño dependiente de su madre, que confiaba obtenerlo todo con su ayuda, que se servía de ella y lo manejaba.Consideraba que la fuente de todos los bienes era exterior a él, y que el problema de vivir consistía en no correr el riesgo de perder su favor. Carecía, en consecuencia, del sentimiento de su propia fuerza y tenía un intenso temor de ser amenazado con el abandono por la persona o personas de las que dependía.
“_Pero si no puedo contestar sus preguntas_ dijo el inspector_, puedo al menos darle un consejo;piense menos en nosotros y en lo que va a pasarle , y piense más en usted mismo.”
K. no entiende lo que el inspector le dice. No ve que el problema está en él mismo, que él era el único que podía salvarlo y el hecho de que no supiese aprovechar el consejo del inspector indicaba su derrota final…Hablando en términos humanos, K. estaba casi muerto, pero podía lo mismo seguir desempeñándose como empleado de banco, porque esta actividad estaba completamente separada de su existencia como ser humano.
K. tenía la vaga impresión de que estaba derrochando su vida y descomponiéndose aceleradamente. A partir de este punto toda la novela trata de sus reacciones ante esa impresión y de los esfuerzos que realiza para defenderse y salvarse. El resultado es trágico; aunque oyó la voz de su conciencia, no la entendió. En lugar de remediarse de la única manera que podía hacerlo- reconociendo la verdad y tratando de cambiar-, buscaba ayuda donde no podía encontrarla, ayuda ajena, valiéndose de hábiles abogados, acudiendo a mujeres cuyas relaciones pudieran serle provechosas, y siempre protestando de su inocencia y silenciando la voz que le repetía su culpabilidad.
Quizá habría hallado alguna solución si no hubiese tenido el sentido de la moralidad. K. conocía una sola ley moral: la autoridad rígida, cuyo mandamiento básico era: “Debes obedecer”. Sólo conocía la “conciencia autoritaria”, para quien la obediencia era la mayor virtud y la desobediencia el mayor crimen. No sabía que hubiese otro tipo de conciencia, la conciencia humanística, que es nuestra propia voz instándonos a volver a nuestro propio yo.

En la novela está representada simbólicamente ambas clases de conciencia: la humanística por el inspector, y luego por el cura; la autoritaria por el tribunal, los jueces, los auxiliares, los abogados deshonestos y todos los demás que están relacionados con la causa. K. oyó la voz de su conciencia humanística pero su trágico error fue tomarla por la voz de la conciencia autoritaria y defenderse contra las autoriadades acusadoras, en parte sometiéndose y e parte rebelándose, cuando lo que debió haber hecho es luchar por sí mismo en nombre de su conciencia humanística.

K. tuvo la oportunidad de examinarse a sí mismo y averiguar cuál era su verdadero cargo de que era acusado. Cuando el cura desaprobó su búsqueda de ayuda exterior, K. solo tuvo el temor de que el cura se hubiese enojado. Fue entonces cuando el cura se enojó realmente, pero fue el enojo del amor experimentado por un hombre que ve caer a otro sabiendo que puede salvarse solo, pero, que no puede ser salvado por los demás. El cura ponía bien claro que su actitud era todo lo contrario al autoritarismo. Tenía volunad de ayudar a K., por amor al prójimo, pero no tenía nada que ver con el resultado de la causa. El problema de K., en concepto del sacerdote, era enteramente suyo. Si se negaba a verlo, tenía que seguir ciego; porque nadie puede ver la verdad más que por sí mismo.

Toda su vida K. había estado buscando soluciones, o más bien tratando de que los demás se las dieran pero en aquel momento planteaba problemas, y los planteaba adecuadamente. Sólo el terror a la muerte le otorgó el poder de percibir la posibilidad del amor y la amistad y, paradógicamente, en el momento de morir tuvo, por primera vez, fe en la vida.

Erich FROMM, El lenguaje olvidado.

sábado, 26 de septiembre de 2009

EL LENGUAJE OLVIDADO

La mentira ambiente no acaba con la resistencia histérica. Ésta se cierra en banda y no se rinde. Delimita un círculo alrededor de una parte de su cuerpo y más allá hay algo que ya no responde a los estímulos del mundo exterior: anestesia, parálisis, ceguera, sordera. En este cercado sobrevive la verdad histérica, como los indios o los pájaros raros sobreviven en las reservas adonde los ha reducido la civilización. La comparación aún puede llevarse más lejos. Lo que queda protegido por la cerca está en vías de desaparición, tanto más por cuanto habla una lengua olvidada, inadaptable a las exigencias de una civilización cada vez más colectivizada[...] Para evitar el destino del Salvaje que se encuentra perdido como un niño en un mundo de adultos, en un ambiente que sin hablar la misma lengua utiliza las mismas palabras, al histérico sólo le queda salvar sus muebles poniéndolos unos encima de otros en una guarida segura, esperando que un día un arqueólogo descubrirá el tesoro y encontrará su significado.

Este apólogo recuerda que el síntoma esconde algo y que el secreto de este algo está protegido por una muralla que como toda fortificación se presenta como portadora de signos. LA muralla obtiene toda su eficacia defensiva del miedo de los que no se atreven a venturarse fuera de ella ni a cruzar fronteras.

La delimitación inscrita en el cuerpo ya la hemos descrito en el estudio de los síntomas, tanto si se trata de los límites concretos de anestesia, de la sombra de ojos del maquellaje femenino o de un estrechamiento del cuerpo resaltado por alguna joya.

[...] Cuando Freud dice que el histérico padece de reminiscencias, podemos entender esta reminiscencia como algo diferente del recuerdo. En la reminiscencia hay algo que falta a la palabra, algo que no se arriesga a adherirse a ella y es esta privación la que se inscribe en el cuerpo como síntoma somático.

Recordemos que uno de los elementos de la mentira de los padres en era el silencio del padre que autoriza la duplicidad del discurso materno. Este silencio no es obligatoriamente material. El padre en cuestión puede hablar mucho, discursear o gritar. Pero está desacreditado porque no es el hombre deseado por la madre. este enraizamiento de la mentira muestra también lo que la palabra exige para ser creíble: que implique aquella referencia última que uno ha arriesgado a escoger.

El riesgo viene de que el padre es limitado, puede fallar o desfallecer y puede perderse el objeto de deseo. No hay deseo sin riesgo. Y la búsqueda del maestro, era la búsqueda de este susutituto del padre que hubiera podido ofrecerse al deseo materno o sobre todo, quizá suscitarlo. El maestro como el padre, tiene sus límites y no logra dar con la palabra que hubiera sido ley y hubiera desatado al niño de su madre. Pero el naufragio en esta madre no es total ya que hay un signo que queda inscrito en el cuerpo, un mensaje a descifrar cuyo contenido lo desconoce quien lo lleva.

En esta insuficiencia de la palabra son posible todos los grados y por tanto todos los signos de neurosis: desde la que se ofrece a la conquista del sujeto por sí mismso, conquista que permite traspasar el límite y explorar más allá; hasta la que lo fija dentro de una armadura de inadaptacón y lo reduce a una caricatura.

El síntoma histérico ocupa el lugar de la palabra y encuentra su razón de ser en esta insuficiencia; es aquí donde hay que tratar de descifrarlo. Toma el lugar de una palabra no dicha e insiste en hacerse oír. Los síntomas más relevantes son la falta de percepción: anestesia, transtornos sensoriales, frigidez. El histérico busca una palabra que ose hacer frente a sus propios límites y con ello le autorice a conquistar el más allá.

El síntoma histérico expresa, aunque de forma muy limitada, un Yo no soy completo/a. Este reconocimiento, que a la vez solicita también al prójimo, es la condición previa de toda creación personal. Ser incompleta/o permite todas las esperanzas de invención pero expone al sujeto a la angustia de las mañanas desconocidas, mañanas que, ya lo hemos dicho, estaban simbolizadas por la muerte.

La neuroris se detiene en el momento de franquear los límites porque no ha encontrado nunca nadie que acepte el riesgo. Una enorme conspiración de una civilización que presenta la vida como e bien supremo le retiene en esta acitud; sin embargo, este mensaje, expresado en una lengua conocida por el sujeto, contradice aquella pretensión.

En cuanto se levante la barrera neurótica la histérica/o se convertirá en una mujer u hombre dispuesto a pasar por todas las experiencias y descubrirá su terrae incognitae; quizá el placer será una de las vías que investigará.

La contradicción entre el deseo de ser incompleto y la preocupación por la perfección sólo es parente. La búsqueda de la perfección es la vertiente consciente del síntoma, aprobada y sostenida por un medio que está a la vez en la búsqueda de su propia seguridad. La verdad del síntoma, es decir su vertiente inconsciente, con mucho la más importante, radica en esta afirmación prohibida: No soy completo/A.

La histeria, el sexo y el médico, Lucien Israël . El texto lo he sacado del capítulo " Una sexualidad diferente"

miércoles, 23 de septiembre de 2009

LA REINA DE LA NOCHE

La versión de Botticelli nos muestra una dulce y vaporosa Judith que regresa llevando en una mano la espada y en la otra una rama de olivo, símbolo de la paz.



MADRES HISTÉRICAS

Estas madres inquietantes, estas "mums" americanas no tienen nada de tranquilizante, no evocan la buena madre, más bien parecen mantis religiosas enarbolando máscaras amenazadoras. La histérica envejece con el marido reducido a su mínima expresión y disfruta de sus hijos reducidos a la esclavitud. Las hijas atadas por su papel de simple reflejo de la madre, los hijos inmovilizados por la psicosis o la infantilización masiva. Orgullosa de esa prole que exhibe y habiendo olvidado que prácticamente nunca ha sido mujer ( esto lo esconde mostrando, blandiendo todo un saber sobre la feminidad y la sexualidad), pasea su abdomen innumerable, triunfante en su papel de reina. La etología nos da una vez más el ejemplo de esas reinas de los hormigueros, de las colmenas y de las conejeras de las que depende la colonia entera y a la que ha bastado un solo macho para fecundar y aún su existencia ha finalizado en seguida en medio del desinterés general. Nada nos dice que estas "reinas" gocen de su poder entre los insectos que viven en sociedad, somos nosotros quienes las llamamos reinas. La histérica, por el contrario, ha escogido su papel, es ella la que quiere representar la imagen del triunfo de la mujer. Únicamente algunos signos permiten comprender que, en esta forma evolutiva de la neurosis, se trata de un triuno de la muerte. Estas madres todopoderosas sienten, en efecto, alguna preocupación por los hijos, a menudo comprometidos en acciones, que ciertamente las enorgullecen y las engrandecen, rodeándolas de una aureola de heroísmo.

El embarazo, temido por todos los que la rodean, será para la histérica un periodo de bienestar: desaparición del síntoma, mejora del carácter. A veces incluso desaparición transitoria de la frigidez. El niño se toma aquí al pie de la letra como objeto de exhibición: es extraño que adquiera para la histérica el sentido de creación, es decir, de aparición de algo nuevo. Para ella el lugar del niño está marcado tiempo ha. Viene a llenar el hueco de algo que le faltaba. Compensa lo que se le debía y no se ha obtenido. Se espera del niño que responda a ciertas exigencias, no precisamente que aporte algo nuevo, algo imprevisto. No tendrá la posibilidad de construir o inventar su mundo. Pero si por una circunstancia favorable escapa al modelo preconcebido, entonces su madre dará curso libre a un nuevo resurgir de síntomas.

Creer en la posibilidad de hacer un retrato robot de cualquier constelación familiar sería una superchería. Ni siquiera las estructuras, esos elementos estables, permanetes de la personalidad son siempre las mismas. Las madres de las histéricas pueden ser histéricas a su vez. Pero también pueden ser obsesivas e incluso psicópatas. Habría que recordar aquí que la estructura del psicópata es muy frecuente.

La histeria, el sexo y el médico, Lucien Israël

lunes, 31 de agosto de 2009

Nuevos tiempos

El blog se rebela, muerde una de las manos que le da de comer y me ningunea las entradas, o los post, como diría si fuera moderna. Y como voy camino de serlo ya que transito desde hace días por un mundo virtual de caras y sonrisas desconocidas. Como experimento no está nada mal, aunque no sé si aguantaré mucho tiempo yo con esa sonrisa puesta y en venta.
Esperaremos...y probaremos¿Por qué no abrirle paso al video? Siempre necesitará un alma que le dé vida. Seguiremos informando, me voy a ver qué se cuece en el mercado de abastos de relaciones.
Chau

sábado, 29 de agosto de 2009

THESE BOOTS AREN'T MADE FOR WALKING




PEPA ROBLE, Óleo sobre lienzo,65x90

viernes, 28 de agosto de 2009

El muchacho que escribía poesía

"El contenido de las cartas era trivial. Empezaban con una crítica del
poema que el otro había enviado en la última carta, a la que seguía
una palabrería inacabable en la que cada cual hablaba de la música que
había escuchado, los episodios diarios de su familia, las impresiones
de las muchachas que le habían parecido bellas, los libros que había
leído, las experiencias poéticas en las que una palabra revelaba
mundos, y así sucesivamente. Ni el joven de veinte años ni el muchacho
de quince se cansaban de este hábito.

Pero el muchacho reconocía en las cartas de R una pálida melancolía,
la sombra de un ligero malestar que sabía que no estaba nunca presente
en las suyas. Un recelo ante la realidad, una ansiedad de algo a lo
que pronto tendría que enfrentarse, le daban a las cartas de R un
cierto espíritu de soledad y de dolor. El tranquilo muchacho percibía
este espíritu como una sombra sin importancia que nunca caería sobre
él. "

"El muchacho estaba cautivado por la ilusión que confunde al arte con
el artista, la ilusión que proyectan en el artista las muchachas
ingenuas y consentidas. No le interesaba el análisis y el estudio de
ese ser que era él mismo, en quien siempre soñaba. Pertenecía al mundo
de la metáfora, al interminable calidoscopio en el que la desnudez de
una muchacha se convertía en una flor artificial. Quien hace cosas
bellas no puede ser feo. Era un pensamiento tercamente enraizado en su
cerebro, pero inexplicablemente no se hacía nunca la pregunta más
importante: ¿Era necesario que alguien bello hiciera cosas bellas?

¿Necesario? El muchacho se hubiera reído de la palabra. Sus poemas no
nacían de la necesidad. Le venían naturalmente; aunque tratara de
negarlos, los poemas mismos movían su mano y lo obligaban a escribir.
La necesidad implicaba una carencia, algo que no podía concebir en sí
mismo. Reducía, en primer lugar, las fuentes de su poesía a la palabra
"genio", y no podía creer que hubiera en él una carencia de la que no
fuera consciente. Y aunque lo fuera, prefería llamarlo "genio" y no
carencia. "

Yukio Mishima

martes, 25 de agosto de 2009

viernes, 7 de agosto de 2009

REYES Y FARAONES

Todos los días salía de casa subiéndose sus imaginarias solapas de espía, un cigarrillo colgado del labio y la mirada esquinada de astucia. Deteniéndose en los escaparates y simulando curiosidades imprevistas, angulando reojos, hurtando el perfil, burlando persecuciones y salvando emboscadas, vencía sin novedad la primera etapa del trayecto. A partir de allí, le esperaba otra suerte de peligros. Si aguardaba la luz verde para cruzar una calle y se ponía a su altura una mujer con alguna prenda negra, perdía una baza de semáforo. Si azul, ganaba el derecho a acelerar el paso durante un minuto. Si alcanzaba a un transeúnte ciego o cojo, no podía adelantarlo mientras no lo liberase algún hombre con un peso a la espalda. Quedaba cautivo de una plaza si la estaban regando o había un niño con un gorro, y no podía franquearla hasta que cruzase un perro o levantase el vuelo una paloma. Pero si el perro se paraba a hacer una necesidad, también él debía pararse y contener la respiración, pues en caso contrario las reglas del juego lo obligaban a retroceder hasta encontrar una monja o cualquier otra persona de uniforme. Por momentos la vida le parecía apasionante.

Juegos de la edad tardía, Luis Landero.

viernes, 31 de julio de 2009

CORREDERA BAJA

Símbolo cultural, el teatro Lara




El mundo entero es una escenario. Y todo lo demás es … vodevil

Actores unas veces
espectadores siempre
y sin porque y sin saber
la vida quita y da papel.

jueves, 30 de julio de 2009

PLAZA DE LA PAJA




La plaza de la Paja recibe su nombre de la costumbre que había allá por el siglo XV y siguientes de vender la paja que se daba al capellán y cabildo de la capilla del Obispo para mantenimiento de la mula que los citados capellanes utilizaban para pasear. Sin embargo, su verdadera importancia es anterior a estas fechas pues en el siglo XIII era el lugar de mercado y centro de la villa, hasta que Juan II mandó construir la Plaza del Arrabal, que luego se transformó en la Plaza Mayor. La plaza de la Paja esta coronada, actualmente, por la Capilla del Obispo que fue ideada para albergar el cuerpo de San Isidro aunque al final no se utilizó para tal fin. En los alrededores de esta plaza existían numerosos palacios ( Palacio de los Lasso de Castilla, Palacio de los marqueses de la Romana...) que con el tiempo fueron siendo abandonados. Durante el siglo XIX se sustituyeron por edificios de viviendas para las clases populares con la finalidad de obtener rentas, forma de inversión de las clases mas acomodadas. Hoy en día sólo queda el antiguo palacio de los Vargas cuya fachada mantiene un marcado carácter historicista como prolongación la Capilla del Obispo.

ucm.es

domingo, 12 de julio de 2009

SAL, PAN MALO

La Sal mala para Ulceras

Las personas que consumen sal en exceso corren el peligro de sufrir un agravamiento de sus úlceras gástricas, reveló hoy un estudio.

Según Hanann Gancz, de la Universidad de Ciencias de la Salud de Maryland, las altas concentraciones de sal en el estómago parecen inducir la actividad de la bacteria “Helicobacter pylori” que causa las úlceras.

Esa actividad las hace más virulentas y aumenta la probabilidad de que el problema gástrico se agudice, agregó.

“Aparentemente el patógeno estomacal H.Pylori observa la dieta de las personas que infecta. Existe una vinculación entre la bacteria y la composición de la dieta humana. Esto es especialmente cierto en las dietas ricas en sal”, señaló.
La bacteria puede vivir en el ambiente acídico del estómago y en el duodeno y se le considera la causa principal de las úlceras gástricas.

La infección provoca gastritis y las personas afectadas corren mayor peligro de desarrollar cáncer gástrico, según el informe.

En Estados Unidos la infección ha sido detectada en mayor medida entre personas de bajos ingresos y adultos mayores.

Sin embargo, la mayor parte no muestra síntomas y solo un pequeño porcentaje desarrolla la enfermedad.

viernes, 10 de julio de 2009

LO MÁS PROFUNDO ES LA PIEL

El cuerpo es, como mantiene la psicoanalista Ana Gordaliza, “un organismo atravesado por el lenguaje” y – yo añadiría – comandado por una mirada que vigila y se autovigila pues, como dice Foucault, ha interiorizado todos los mecanismos de control y represión. Para que un sujeto sostenga un discurso propio debe escuchar sus propias palabras, y ésta es la condición básica para “sostener” su cuerpo. Si cada experiencia vivida – desamparo, dolor, felicidad, serenidad, humillación – deja huellas en el psiquismo y estas huellas se reviven una y otra vez a través del encuentro con el otro, este encuentro, que construye nuestra subjetividad en nuestros cuerpos, deja a su vez marcas, huellas, en el cuerpo; un cuerpo afectado por la demanda y el deseo, por las palabras. Pero las palabras, el lenguaje, por sí solos, “descorporizados”, sin transitar por el cuerpo, sin impregnarlo y sin impregnarse de él, nunca son suficientes. En el poema de Adrienne Rich “Our Whole Life” (“Toda nuestra vida”), el inarticulado sufrimiento corporal es la única manera de comunicar la magnitud insoportable del dolor, del estrago:

“Intentar decirle al médico dónde duele

como el argelino

que ha caminado desde su pueblo, ardiendo

su cuerpo entero una nube de dolor

y no hay palabras para esto

excepto él mismo”

“Lo más profundo es la piel”, dijo agudamente Paul Valéry, expresando una hermosa paradoja. Una piel, a través de la que podemos establecer relaciones que pueden conmocionarnos, y que, como matiza Adrienne Rich, está “viva de señales. Nuestra vida y nuestra muerte son inseparables de la liberación o del bloqueo de nuestros cuerpos pensantes”. No olvidarnos nunca del cuerpo - una entidad física que se traslada de geografía, que nos hace entrar en contacto por impregnación con otros, que cambia de tacto o de olor, que envejece, palpita, goza, o suda en el acto sexual -, con todas las implicaciones que esto conlleva, debería ser un imperativo en nuestras vidas. Cualquier otra idea sublimatoria con que concluyamos una experiencia que se ha encarnado en nosotros es simplemente una renuncia a la vida.


(Marisol Sánchez. Fragmento de la comunicación presentada el 8 de julio de 2009 en el curso “Contar con el cuerpo: construcciones de la identidad femenina” en los cursos de verano de la UCM en El Escorial.)