Te busqué en los jardines de olivos
entre las calles de sándalo y especias,
en las paredes encaladas.
Dibujaba tu figura sin conocerte
sin saberte, ni mirarte
y entonces no comprendía,
me conformaba con el hechizo
de lo desconocido, recreando
sabores y olores,
el color de tu tacto.
Mas el frío y la dureza nunca
habían traspasado el umbral
de la escena, ahora instaladas
en la alcoba de lo cotidiano
qué lejos quedan aquellas quimeras.
PEPA Roble
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