Cuando las voces externas no te llegan y las internas se ahogan en una suerte de caos que no alcanzas,
queda siempre la sonrisa, la elegancia, el porte regio de quien se sabe adormecido en este mundo ruidoso y lo acalla con su propia furia bendita, repleta de magia. Creemos armonía con nuestro eco dolido y zapateemossobre el mundo, Sinfonola.
Ludivina habla por boca de Sinfonola ya que las nuevas tecnologías no le permiten tener voz propia
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